La importancia de la diversidad y la complejidad en la SALUD

En estos días, pareciera que la salud es uno de los estados más anhelados en los seres humanos (a pesar de que muchas veces la damos por sentada y por ende no siempre la apreciamos ni cuidamos); en nuestra cultura, por ejemplo, cuando alguien estornuda o cuando brindamos en una celebración, lo que se le dice es: “¡Salud!”. Pero ¿cómo se consigue o se mantiene esta salud? Un concepto de salud que nos gusta mucho es el de Bradford Keeney (1991):

“La salud en los ecosistemas humanos, remite a un equilibrio vital de diversas formas de experiencia y conducta. Si en lugar de buscar la diversidad se procura alcanzar alguna maximización, o minimización, esto provoca esa igualdad intensificada que hemos definido como patología” (p. 144-145).

¿Qué piensas de esta idea? A nosotros, la reflexión de Keeney nos lleva a ver la salud como un beneficio vinculado inevitablemente a nuestro entorno y su equilibrio, algo muy lógico, pero tristemente, poco común en la práctica. Generalmente solo apreciamos la salud cuando nos enfermamos y entonces acudimos a los servicios de salud buscando un remedio que desaparezca los molestos síntomas de alguna enfermedad, sin necesariamente aspirar a este “equilibrio vital”.

¿Qué sucedería si al experimentar algún síntoma reflexionáramos acerca de las maximizaciones o minimizaciones que hacemos en nuestra vida al dejar de buscar la diversidad? ¿Qué ocurriría si para buscar nuestra salud reflexionáramos acerca lo que necesitamos hacer para que consigamos o mantengamos el “equilibrio vital” en nuestras vidas y ecosistemas?

Para aterrizar estas ideas mencionaremos algunas situaciones que hemos observado durante la pandemia del COVID-19. En el presente artículo, hablaremos de cómo influye el miedo, y las necesidades de cuidado que despierta, en el bienestar de las personas.

En otro artículo, reflexionaremos sobre la salud en nuestras interacciones de las redes sociales; y en un tercer documento, haremos una reflexión sobre la forma en la que está relacionado el coronavirus con los problemas ecológicos de nuestro planeta.

La salud, los miedos y los cuidados ante el COVID-19

El 9 de julio 2020 un amigo nos escribía por WhatsApp que se sentía muy mal de salud, se hizo la prueba de COVID-19 y al día siguiente le confirmaron el diagnóstico. Preocupados por él, procuramos estarle preguntando cómo se iba sintiendo cada día, lamentablemente las respuestas que nos dio en los siguientes días fueron que se sentía peor y sus síntomas se fueron complicando, así trascurrió poco más de una semana hasta que comenzó a decirnos que estaba mejorando; fue entonces cuando aprovechamos para comentarle la idea de escribir su testimonio con el afán de que más personas se vieran favorecidas por su experiencia; el resultado lo puedes encontrar en la siguiente árticulo:

Enfermo en tiempos de pandemia

Al leer su testimonio, nos llamó la atención cómo utilizó las ideas de salud del “equilibrio vital” sin haber leído al respeto, considerando la diversidad al hablar con la misma importancia de la compasión y la repulsión que experimentó en la enfermedad, dos opuestos conviviendo entre sí con equilibrio en un mismo momento, tal y como lo demuestra el siguiente párrafo:

Una vez aislado en casa me percaté del miedo al contagio que se generó en mi esposa y sus hermanas que estaban ayudándonos con los niños; no era algo que me dijeran directamente, sin embargo, con lo que hacían desde desinfectar por donde estuviera, las cosas que tocaba, dejarme las cosas en el cuarto y no permitirme ir más allá del mismo, era más que obvio la repulsión que sentían, sin embargo, no me dejaron solo… Si convives con un enfermo de COVID, explícale las razones de las medidas que estás tomando, porqué y para qué lo haces; hablar con él de esto le ayudará a que sus emociones no lo dominen, ya que no todos tenemos la inteligencia emocional para entender la situación y el actuar de las personas para con uno mismo, de esta manera, aunque nuestra respuesta fisiológica sea la repulsión a la enfermedad, él no se sentirá como alguien no deseado” (Noh, 2020).

Símbolo chino taijitu
El símbolo chino taijitu de hace varios siglos nos puede ayudar a recordar la búsqueda del equilibrio de la diversidad cuidando las minimizaciones y las maximizaciones

Parece muy útil tomar en cuenta la diversidad que hay en las situaciones y sobre todo vincular las diferentes sensaciones que podemos experimentar, aun cuando parezcan opuestas, tal y como hizo nuestro amigo al conectar el miedo y la repulsión que notó en sus familiares, con los cuidados que tomaban para protegerse, al mismo tiempo que buscaban acompañarlo y cuidarlo, pero ¿cómo podemos hacer esto?, ¿cómo no caer en maximizaciones o minimizaciones por el miedo o la ausencia de este?

Para encontrar ese “equilibrio vital”, durante estos meses nos ha ayudado leer las ideas de Nora Bateson en sus publicaciones de Facebook, en una de ellas compartía lo siguiente:

“Temo un miedo al miedo. Hay muchos estragos que provienen del miedo, sin duda. Pero también hay algo importante sobre el miedo que debe ser atendido. El miedo muestra cuidado, muestra dónde está la sensibilidad, muestra dónde se percibe el peligro… creo que no es tan malo tener miedo… el miedo es intrínseco a la complejidad humana… el miedo no es posible sin amor, esperanza, curiosidad, pena o remordimiento. El miedo es tiempo de avanzar y retroceder… el miedo es un derecho de nacimiento de ser un ser humano complejo, o cualquier ser… Cuando el miedo se saca de su complejidad, se mantiene en una definición reductiva, se descontextualiza… entonces el miedo está solo, y eso ¿es algo a lo que hay que temer?” (Bateson, 2020).

¿Qué piensas del párrafo anterior?

Ángel de la guarda (1656), óleo de Pietro da Cortona

Desde hace varios años consideramos que el miedo es una emoción difícil de comprender, a lo largo de nuestra experiencia nos hemos dado cuenta de que hay personas que no saben qué hacer ante estas sensaciones que algunos llaman miedo, otros ansiedad y hay quienes también le suelen llamar angustia. A nosotros nos ha ayudado comprender que el miedo o temor, es como un ángel guardián que nos protege, que cuando se presenta es porque corremos algún peligro que tenemos que considerar, y cuando lo atendemos y nos protegemos de la manera adecuada, ese miedo desaparece, es como si dejara de ser necesario.

Así, pareciera que lo que está de fondo en los miedos es una necesidad de cuidado. Desde que comenzó la pandemia han surgido diferentes versiones acerca de las formas más “recomendables” y “eficaces” de protegernos del COVID-19. Algunas son tan distintas que se contradicen entre sí, ante esto, tú ¿cómo te estás cuidando?, ¿lo consideras necesario?, ¿estás cuidando a las personas que te rodean?, ¿por qué? y ¿cómo lo haces? ¿Qué pasaría si lo hiciéramos buscando la diversidad, pensando en ese “equilibrio vital” sin minimizaciones y maximizaciones? ¿Crees que considerar este equilibrio te ayudaría a tener salud?

Planteamos las anteriores preguntas porque hemos notado que hay personas que se han “cuidado” aislándose completamente y protegiéndose de formas que consideraríamos peligrosas por no buscar un equilibrio vital que considere la diversidad, y así, movidos por el terror a infectarse de COVID-19, descuidan otros aspectos importantes para su bienestar integral.

Desde el comienzo de esta crisis global nosotros hemos tomado la decisión de ir enfrentando lo que acontezca desde la salud, para ello nos ha sido de mucha utilidad considerar el concepto que propone la OMS desde 1946:

“La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades” (OMS, 2020).

Contemplar el bienestar en todas sus áreas, nos ha servido como guía para tomar decisiones. Para ti ¿qué es la salud? ¿Qué piensas de esta definición de la OMS? Según esta definición ¿te has cuidado saludablemente? ¿Te sientes en un estado de completo bienestar físico, mental y social? ¿Qué has hecho al respecto?

Perder de vista este concepto de salud como bienestar integral en la forma de protegerse del COVID-19, puede generar que haya gente que se sienta mal: sola, con ansiedad, miedo, tristeza, sin ganas de hacer ejercicio ni de cuidar su alimentación, ni lo que ven o escuchan al estar al pendiente del número de muertos, o de los peores escenarios que pueden surgir en un futuro que aún no existe, entre otras lamentables noticias que, a veces, carecen de confiabilidad. También hemos visto a quienes, por este confinamiento, han perdido su salud relacional al desatender los vínculos con su entorno y con sus seres queridos, generando un “desequilibrio vital” en sus relaciones; incluso hemos presenciado escenas de rechazo a familiares y seres queridos, por ese mismo miedo al contagio.

Un experto de la OMS ya no recomienda el confinamiento en una entrevista del 9 de octubre 2020

Por otro lado, también nos ha tocado ser testigos de comportamientos poco o nada precavidos, al ver a personas que no se cuidan a sí mismas ni a los demás, llevando a cabo conductas que desafían el contagio y propagación del coronavirus, a veces con el afán de mostrar ser “fuertes”, “valientes” o la inexistencia del virus, incluso por generar popularidad o “diversión”.

¿Qué sucedería si lo que hacemos y lo que dejamos de hacer en esta pandemia lo hiciéramos desde la salud entendida como un bienestar con su equilibrio vital?

Tener presentes los conceptos de salud de la OMS y de Bradford Keeney, nos ha ayudado a no descuidar aspectos importantes para nuestro bienestar, como son: el ejercicio físico, una dieta nutritiva, un sueño reparador, el disfrute de actividades artísticas, lúdicas y sociales, ya sea virtualmente o incluso de forma presencial (con las respectivas precauciones, sin poner en riesgo a otras personas). También nos ha servido mucho hacer actividades que nos han enriquecido intelectualmente, académicamente y espiritualmente, se podría decir que en estos meses hemos mejorado en varias habilidades, pero siempre haciendo caso a nuestro “sensor” que es el bienestar, esta sensación es la que nos dice cuándo continuar o cuándo tenemos que parar.

En base a lo anterior, desde hace algunos años pensamos que, para tener salud, hay que ser como un malabarista que tiene 8 esferas que no debe dejar caer; estas esferas son: su físico, sus emociones, su intelecto, sus relaciones familiares, sus relaciones sociales, su esfera artística, económica y espiritual. Para nosotros estos ocho aspectos están ligados al bienestar, por lo que es muy importante cuidar cada uno, sin jerarquizar, minimizando o maximizando alguno, sino más bien buscando ese “equilibrio vital” entre ellos a través de la diversidad. En esta línea, te invitamos a hacer la siguiente reflexión:

Para tener salud, hay que ser como un malabarista que tiene 8 esferas que no debe dejar caer; estas esferas son: su físico, sus emociones, su intelecto, sus relaciones familiares, sus relaciones sociales, su esfera artística, económica y espiritual.
  • ¿Cómo has cuidado de tu físico en esta pandemia?, ¿cómo te has alimentado?, ¿cómo estás durmiendo?, ¿cómo te ejercitas?, ¿qué haces para cuidar tu higiene y aspecto?
  • ¿Qué haces para cuidar de tus emociones en estos tiempos de COVID-19?, ¿Has reflexionado sobre tu sentir?, ¿has expresado lo que sientes?, ¿cómo, a quién y cuándo?
  • ¿Cómo desarrollas tu esfera intelectual en estos tiempos?, ¿qué has conocido y aprendido?, ¿cómo has dado mantenimiento a lo que ya conocías?
  • ¿Cuál ha sido el trato hacia tus seres queridos?, ¿cómo se han organizado para convivir con respeto?, ¿cómo ha sido la comunicación con tu familia?, ¿cómo se han expresado la ternura y el afecto?
  • ¿Has cuidado las relaciones con tus amigos?, ¿has hecho nuevas amistades?, ¿con quién necesitas seguirte relacionando y cómo?, ¿con quién te gustaría reconectarte?
  • ¿Disfrutas del arte en estos días?, ¿has realizado alguna actividad artística?, ¿cuáles son las actividades artísticas que te ayudan a sentirte bien?
  • ¿Qué estás haciendo para cuidar tu economía?, ¿qué planes financieros tienes en esta crisis económica para mantener tu calidad de vida?
  • ¿Cómo has mantenido tu conexión con todo lo que te rodea?, ¿qué has estado haciendo para trascender y realizarte?, ¿cómo has tenido presente tu propósito de vida?, ¿cómo estás cuidando de tu ecosistema?

Las respuestas a la valoración de este “equilibrio vital” en las ocho esferas, son algo muy personal y subjetivo, pues dependen de esa sensación de bienestar en cada quien. Esto nos recuerda una frase de la psicoterapeuta Ximena Dávila (2014): “Las emociones se fundan en esa sensorialidad íntima, uno nunca se puede poner en el mundo del otro, lo más que podemos hacer es escucharlo”. Por tanto, no es recomendable querer imponerle al otr@ formas “ideales” o “universales” de cuidado, ya que, como Harlene Anderson (2007) nos ha enseñado: “Cada persona es experta en su vida”.

Considerar estas ideas al tener conversaciones y diálogos sobre la salud con uno o una misma, así como con los demás, puede ayudar a encontrar este preciado tesoro en estos tiempos de pandemia, sin perder de vista que cada persona tiene su propio significado de salud, que podría convivir con las ideas de bienestar de la OMS y del “equilibrio vital” de Keeney.

En una videoconferencia que la filósofa Judith Butler ofreció a la UNAM a finales del mes de mayo 2020 dijo lo siguiente:

“Tengo que verme a mí misma como alguien capaz de contagiar el virus, pero también como alguien que puede infectarse con el virus. Soy al mismo tiempo potente y vulnerable, poderosa y expuesta. Capaz de provocar daño, pero también de sufrirlo. No se puede escapar a esa polaridad” (Butler, 2020).

Que esta polaridad sea una invitación a la reflexión, una reflexión que lleve a una mayor consciencia de la forma en que estamos construyendo y cuidando nuestro bienestar en el día a día, mediante acciones que apunten hacia ese equilibrio vital que tanto necesitamos. Y toma en cuenta que, aun cuando la sensación de bienestar e incluso de equilibrio vital parecen ser “algo individual”, siempre tendrán que ver con los demás, nuestra salud está vinculada a la de todo el planeta del cual formamos parte. Por este motivo te invitamos a continuar leyendo la 2ª y 3ª parte de estas reflexiones acerca de la salud en el COVID 19, pero ahora desde las interacciones en las redes sociales y con la ecología.

Si nos preguntan ¿qué es la salud? Responderemos:

  • Es un estado de completo bienestar físico, mental y social.

Y si nos preguntan ¿cómo puedo vivir la salud? Responderemos:

  • Busca el “equilibrio vital” de la diversidad, sin minimizaciones o maximizaciones, en todas tus áreas de vida.  

BIBLIOGRAFÍA:

Anderson, H. (2007). Collaborative Therapy. New York, Routledge.

Bateson, N. [Nora Bateson]. (2020, Agosto 1). I fear a fear of fear. [Publicación de Facebook] Recuperado de: https://www.facebook.com/norabateson/posts/10158139721795860

Butler, J. [Judith Butler] (2020, junio 2). Judith Butler, la pandemia, el futuro y una duda: ¿qué es lo que hace que la vida sea vivible?. [Publicación de la vaca] Recuperado de:

Dávila, X. (2014). Apuntes de Luis Castellanos y Becky Vela del Seminario la Transformación cultural en la Sustentabilidad impartido por Humberto Maturana y Ximena Dávila el 12 de marzo 2014.

Keeney, B. P. (1983/1991). Estética del cambio. Barcelona: Paidós.

Noh, D. [Daniel Omar Noh Villanueva] (2020, agosto 6). Enfermo en tiempos de pandemia. [Publicación de Medium] Recuperado de: https://medium.com/@leinadcoder/enfermo-en-tiempos-de-pandemia-d07aaef06c9

Organización Mundial de la Salud. (2020). Preguntas más frecuentes ¿Cómo define la OMS la salud? Recuperado de: https://www.who.int/es/about/who-we-are/frequently-asked-questions

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